— La gente normal recomienda museos.
— Pedro P. Canto me recomienda pensiones donde se reunían conspiradores.
— Yo, evidentemente, voy.
Este edificio de H Street fue la pensión de Mary Surratt. Por aquí pasaron John Wilkes Booth y otros implicados en el complot que comenzó con la intención de secuestrar a Abraham Lincoln y terminó con su asesinato. Surratt fue condenada como conspiradora y se convirtió en la primera mujer ejecutada por el Gobierno federal de Estados Unidos. Hoy, bajo esta fachada, funciona un restaurante con karaoke, porque la Historia también tiene un sentido del humor bastante retorcido.
Pero yo no llegué hasta esta placa siguiendo únicamente la pista de Lincoln. Llegué siguiendo la de Príode.
La novela de Pedro P. Canto comienza en 1937, cuando el fotógrafo español Cástor de Aguirre se ve atrapado en la catástrofe del Hindenburg. A partir de ahí, él y la historiadora Amelia Hume se meten en una búsqueda que atraviesa Estados Unidos y Europa, mezclando personajes reales como Albert Einstein y J. Edgar Hoover con los manuscritos de Isaac Newton, arqueología bíblica, secretos paleocristianos, intriga, romance y unas cuantas preguntas que la historia quizá prefirió no contestar. Washington es, precisamente, una de las primeras paradas de esa aventura.
Pedro me señaló este lugar porque también forma parte del mapa de Príode.
Y durante unos minutos no estuve delante de una placa en Washington: estuve dentro de una de las páginas de su novela.
Así que, si os gustan las historias que obligan a cerrar el libro y abrir el buscador, apuntad el título:
.𝙋𝙧í𝙤𝙙𝙚, 𝙙𝙚 𝙋𝙚𝙙𝙧𝙤 𝙋. 𝘾𝙖𝙣𝙩𝙤
Os dejo enlace 
Yo ya he hecho turismo literario.
Aunque, con los antecedentes del sitio, casi será mejor llamarlo reconocimiento de la escena.
Muchas gracias, gata
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