Lo sé. Tengo muy abandonado este blog. Y es imperdonable porque Príode es mi hijo y me siento muy orgulloso de él.
Lo cierto es que me hayo inmerso en otro proyecto
relacionado con el mundo del celuloide que me roba el 110% de mi tiempo libre, y me ronda un tercero que me tienta
desde hace décadas. ¿Qué os parecería que demostrara sin asomo de ninguna duda,
que lo que sabemos del asesinato del presidente Kennedy, se acerca mucho más a
lo que dilucidó la comisión Warren, que a lo que postula la veintena de teorías
de la conspiración?
A lo que iba. Han pasado ya seis meses desde que Príode
viera la luz y cada día recibo comentarios y críticas de lectores. En general muy
halagüeñas, y por las que estoy plenamente agradecido, aunque siempre hay quien
confunde el carácter de la novela y lo lleva a convertirse en un atentado
contra las creencias religiosas de las mentes más arraigadas y no evolucionadas.
Y no quiero decir “retrógradas”, sino que no han evolucionado con el devenir de
la Iglesia Católica y el cristianismo.
En fin: no hay mal que por bien no venga, porque dichas posturas
me obligan a plantearme si dejé algo en el tintero de la trama.
Descubro que Príode se puede adquirir ya en México, Centroamérica,
Sudamérica, y en Andorra. Todo suma.
Muchas gracias por seguir ahí.